Esta es una entrada un poco especial. L@s médic@s intentamos diagnosticar y curar, a veces sólo conseguimos cuidar y acompañar, lo cual no es poco. Y en ocasiones, se nos brindan oportunidades que nuestro conocimiento y, sobre todo, nuestras ganas de ayudar, nos abren a un mundo diferente: los animales.

Tengo una perrita que adoptamos hace tres años: la rescataron  unos chicos que viajaban de camping. Estaba debajo de un coche, abandonada, de noche,  en medio de la autovía. Sus ganas de vivir hicieron detener el tráfico. Es una luchadora.

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Hace exactamente los mismos tres años, me aterraban los perros y demás animales en general. Me he ido adaptando a ella y aprendiendo de lo mucho que me enseña y me da, y ahora forma parte de mí.

Hace unos meses, al llegar a casa, Ross ( viene de Terrence James Elijah Ross para los amantes del baloncesto), ví que se rascaba un ojo. Cuando fuí a mirar, no había globo ocular, sino una especie de tejido extraño. Lo primero que pensé era que había perdido el ojo. Rápidamente consulté al señor google y descubrí el TERCER PARPADO  o “membrana nictitante” de los perros:

COLGAJOMNPARPAD

 

El tercer párpado en perros y gatos está ubicado en el sector denominado medial (abajo y hacia la nariz), desde ese lugar sale hacia el lateral y cubre, cuando lo necesita, total o parcialmente al ojo (de algún modo trabaja como un limpiaparabrisas).

Veamos cómo actúa: Cuando el ojo es agredido, o incluso ante un gesto de amenaza, los músculos que lo mueven se contraen simultáneamente y para protegerlo lo retraen hacia la órbita. En ese momento sale el tercer párpado y lo cubre. Todo este movimiento se produce en forma muy veloz y una vez que desaparece el peligro, los músculos que mueven al ojo se relajan y el tercer párpado retorna a su posición normal.

Efectívamente, Ross se había hecho una herida con una zarza en la córnea, y como defensa, había sacado su arma (ya os dije que era una luchadora). Le dí una gota de diclofenaco en colirio y, como arte de magia, el tercer párpado desapareció. La úlcera corneal se veía sin necesidad de teñir. Seguí los consejos de una página de google de veterinaria, y le apliqué antibiótico ( Tobrex®) y atropina al 0,5% para provocar midriasis y así disminuir el dolor. Ross mejoró un montón. Fue genial.

Al día siguiente le llevé al veterinario por si acaso, quien confirmó la úlcera con tinción de fluoresceina, le pautó lo mismo durante una semana y le colocó un “collar isabelino” para que no se rascara.

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NO SOMOS TAN DIFERENTES DE LOS ANIMALES ¿NO?

Susana

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