No quiero reclamar nada a nadie, tan sólo quiero que a mí y a un número intolerable de sanitarios alguien nos pida perdón.

Mi historia que con seguridad es común a muchos compañeros, es la que relato a continuación:

Situación: médica de atención primaria de un centro de salud.

Fecha: primera semana del estado de alarma.

Antecedentes: llevábamos ya un mes atendiendo pacientes con síntomas respiratorios sin advertirnos de la necesidad de protegernos.

Descripción de los hechos: comenzamos a separar a los pacientes respiratorios y a explorarles protegiéndonos con escasos y en ocasiones defectuosos medios. Tras la primera semana de oleada empezamos a presentar síntomas sospechosos de Covid.

Protocolo de actuación: nos envían a casa y a los siete días sin síntomas y sin PCR nos reenvían de nuevo al trabajo, a diferencia del resto de la población que debe permanecer aislada catorce días.

Durante la primera semana de reicorporación al trabajo y coincidiendo con la fase inflamatoria de la enfermedad por COVID19, volvemos a manifestar síntomas. Resultado: confirmación de PCR SARS-COV-2 positivo.

Efectos colaterales: uno de cada cuatro contagiados por COVID19 pertenece al colectivo sanitario.

Ya se que es fácil criticar las actuaciones cuando se dispone de más información, pero lo que me entristece enormemente es la sensación de abandono que hemos padecido y seguimos sientiéndo ahora por parte de aquéllos que debieran velar por nuestra salud laboral, el silencio, ni una llamada, ni un mensaje que reconozca que si se hubieran hecho mejor las cosas no habríamos llegado a éste punto.

Creo que no es tan costoso decir lo siento, es más, puede ser hasta enriquecedor.

Susana